Gracias a su acción emoliente, el aceite de almendras puede utilizarse también en caso de irritaciones cutáneas provocadas por eccemas y otras inflamaciones. Además, es un excelente aliado para curar las quemaduras del sol o los enrojecimientos de la piel causados por el frío.
Aceite de almendras para el cuidado del rostro
En el rostro ayuda a eliminar las impurezas y a recuperar el bienestar natural de la piel. El aceite puede utilizarse como producto para la limpieza del rostro en lugar de otros productos que contienen sustancias químicas irritantes para la piel.
Debido a su composición grasa, el aceite de almendras para el rostro es adecuado sobre todo para las pieles secas, menos grasas o con problemas de acné.
Combate el envejecimiento de la piel, y con ello la formación de arrugas en el rostro y en el cuello, nutriendo el cutis en profundidad.
Como remedio contra las ojeras: hay que aplicar un poco bajo el ojo antes de acostarse y dejarlo actuar durante toda la noche para tener una mirada más tranquila y atenuar las molestas bolsas o el efecto pata de gallo.
Aceite de almendras para el cabello
Es un excelente aliado natural en el cuidado del cabello seco y desfibrado o que necesite regenerarse de la exposición al salitre y a los rayos solares durante el verano. Basta aplicarlo sobre el cabello antes de lavarlo y dejarlo actuar durante un mínimo de 15 minutos. Usar el aceite de almendras como máscara para el cabello deja el cabello inmediatamente más luminoso e hidratado.
Aceite de almendras para las uñas
Sobre las uñas las hace más fuertes y hermosas, gracias a la presencia del zinc y del magnesio, que fortalecen las uñas débiles y con tendencia a romperse.





